La responsabilidad social en la belleza es posible y Lush es ejemplo de ello. Desde hace 20 años crea productos cosméticos hechos a partir de ingredientes naturales. Además, Lush se caracteriza por crear productos que no son testados en animales.

Pero esto no es lo único podemos subrayar de Lush, otra de las curiosidades es que revaloriza mucho el trabajo de sus trabajadores. ¿Cómo? Con una etiqueta en cada uno de sus botes en el que indica el nombre junto a la imagen de la persona por el que ha sido hecha ese producto.

También es necesario mencionar su labor en cuanto a plástico se refiere, en una industria donde se utilizan muchísimos envases, Lush ha demostrado ser pionera en la creación de todo tipo de alternativas cosméticas en formato sólido; poniendo en marcha al mismo tiempo, un plan de reciclado de envases para aquellos productos que obligatoriamente tienen que ir en algún tipo de envase. Al igual que sus bolsas y los papeles que utilizan como envoltorio que son 100% de materiales reciclados.

Por otro lado, Lush apoya la agricultura sostenible y las economías de las pequeñas comunidades a través de su campaña Slush Fund.

En conclusión, Lush reúne un conjunto de valores que la hace una marca que se adecúa a los ideales que yo tengo a la hora de consumir en una empresa. Por lo que cuando tengo que invertir en productos cosméticos prefiero hacerlo en la misma porque sé que siguen un tipo de políticas respetuosas con el planeta y con los animales.
Como siempre digo, como consumidores votamos qué queremos en este mundo, y yo quiero más empresas como Lush que pongan por delante el planeta, los trabajadores y el buen hacer, antes que los beneficios. Porque Lush es el ejemplo vivo de que es posible este tipo de modelo de negocio. Considero extremadamente importante y necesario apoyar a las empresas que actúan de esta manera.
Yo ya lo hago. Y tú, ¿ya conocías Lush?